«Novabase, simpler & happier»

Más que sistemas diseñamos felicidad

Una historia feliz nunca termina

A todos nos gustan las historias. ¿Por qué será?

 

Quizás porque las historias siempre tienen un sentido. Van en la búsqueda de un deseo: el final feliz que nos mantiene en suspense, a la espera de saber cómo va a terminar todo.

En Novabase nuestro trabajo es crear, todos los días, historias que terminan bien. Al final de cada una de ellas, la vida de alguien se volvió más sencilla y feliz. Y como son millones de vidas, con cada una de estas historias vamos ayudando a cambiar el mundo.

Lo que podría ser un final feliz, pero no lo es. Por la sencilla razón de que esta es una historia que no tiene fin.

Cada problema resuelto, cada solución que mejoró el día a día de tanta gente es solo un capítulo más. Al pasar la página hay siempre uno nuevo. Un nuevo desafío, una nueva oportunidad de usar la tecnología para cambiar la vida de personas, empresas e incluso países.

Cuando miramos la tecnología que creamos como parte de esa gran historia, nuestro trabajo cobra sentido.

Apunta a nuevos desenlaces que están siempre más allá: en aquel lugar, allí delante, que solemos llamar futuro.

Hacemos que la vida de las personas y empresas sea más sencilla y feliz

Creemos que podemos cambiar el mundo a través de la tecnología. Cambiando el día a día de las personas, un momento en cada ocasión, una persona cada vez, nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de un billón de personas. ¿Cómo?

Simplicidad

 

Incluso en un mundo tan complejo, lo que nos hace feliz son las cosas más sencillas. 

 

Hacer en un instante lo que llevaba meses. Resolver sin esfuerzo lo que robaba neuronas y paciencia. Cada vez que la tecnología simplifica nuestra vida, detrás hay un engranaje de alta precisión. Sin embargo, detrás del engranaje, lo que brilla es invariablemente una idea. Una idea sencilla, elegante, muchas veces evidente, es cuanto basta para cambiar el mundo.

 

¿Barreras? No, gracias. A nosotros, los humanos, no nos gustan. 

 

Nacemos para comunicar, interactuar, cooperar los unos con los otros. Nacemos para llegar allí. ¿Quién se atreve a impedirlo? ¿La geografía? ¿Las diferencias culturales? ¿Las dificultades físicas? Son buenas oportunidades para transformar el mundo. Cogemos una idea, añadimos tecnología y diseño, y salimos a derribar barreras. Entre personas y servicios. Entre personas y personas. Entre personas y lo que las hace feliz.

Accesibilidad

Movilidad

 

Por alguna razón la naturaleza nos dio las piernas: quería vernos movernos

 

Desde ahí, las piernas ganaron accesorios: ruedas, remos, alas, motores. Fuimos creados para desplazarnos.

Y después experimentamos lo contrario: en vez de llegar al mundo, lo hacemos llegar a nosotros. Lo llevamos en el bolsillo: así estamos siempre en todas partes.

En el banco y al mismo tiempo en el tren. En casa y en casa de los amigos. Aquí, allí, en todos lados. Porque así somos felices.

 

Cuanto más sofisticadas son las tecnologías de las que dependemos, más necesitamos que sean sostenibles. 

 

O lo que es lo mismo, inteligentes. Capaces no solo de multiplicar, sino también de hacer con menos. No solo de llevar sus beneficios a todo el planeta, sino de ser, para ese mismo planeta, la mejor garantía. Tecnologías así son las que necesitamos. Sobre ellas vemos muy lejos el futuro.

Y nos gusta el paisaje.

Sostenibilidad